Manteniendo la curiosidad por los destinos más remotos de nuestro planeta, siempre insisto y propongo a los pasajeros, que la bella Europa u otros destinos más clásicos, se podrían conocer extendiendo el viaje a otras culturas que ciertamente tienen que ver con las ciudades clásicas más visitadas.
Por ejemplo, cuando se quiera visitar Roma, siempre tentadora, sea por la primera vez o para “vivirla” en una visita repetida, sugiero extender el viaje a… Cairo… O Amman… y descubrir en forma vivencial, la enorme conexión de la historia de estos países que han formado nuestra estructura de pensamiento y que han contribuido a nuestra cultura.
Luego de visitar Londres, no es una locura extender el viaje a Delhi y conocer “Mother India”… o al visitar París, extender el viaje a Marruecos o Túnez donde la influencia cultural francesa se proyecta en su antigua “Legión Extranjera” que diera al Norte de África un legado cultural que sigue aun hoy vigente.
De este modo, se aprovecha el costo del boleto aéreo, que por poca diferencia permite proyectar también a otros horizontes.
Antonio García Yañez
Director General