De norte a sur, tres pequeños países con puntos comunes y grandes diferencias. Letonia, Estonia y Lituania, los tres bañados por el mar Báltico.
Tallin, Riga y Vilna son las locomotoras económicas, culturales y turísticas de la zona, ciudades contrastantes destacándose Vilna por su centro medieval, barroco y modernista, con las agujas góticas de sus iglesias o sus campanarios, o por sus tejados rojos…
Uno de los paseos más lindos es perderse por las calles de estas capitales inmersas en arte barroco, donde cada casco histórico está lleno de sorpresas.
Durante el corto verano, el Mar Báltico ofrece largas playas de arena blanca, calas ó inmensas extensiones de arena como el istmo de la costa letona.