Mi llegada a Tashkent comenzó a gestar en mí una creciente curiosidad que sería inmediatamente satisfecha ante el asombro por la ostentosa belleza de sus magníficas mezquitas con grandes cúpulas de mosaicos de color turquesa, vestigios de una cultura imponente y con una gran influencia persa y turca, pero organizada al estilo soviético. .
Los que fueran emiratos de Bújara y Samarcanda, verdaderas capitales de la antigua Ruta de la Seda, conservan maravillosamente el aire de su grandeza e historia clave de esta mítica ruta de comercio entre Oriente y Occidente. La ciudad museo de Khiva, corona una obligada visita a este país que supo abrirse paso en el mundo recién a partir de 1991, al independizarse de la antigua URSS.
