Marruecos es un perfecto enlace entre Europa y Africa, a solo 14 km de España.
Pero más que eso, representa una combinación de originalidad y modernidad.
La ciudad de Marrakech se convirtió en faro de la cultura islámica, atrayendo pensadores y literarios de todo el mundo árabe. La arquitectura almohade produjo grandes obras, como la Mezquita de la Kutubia y la mezquita Kasbah, la monumental puerta Bab Agnaou y los jardines de la Minara.
Aunque el acceso a las mezquitas y lugares sagrados está restringido a los no musulmanes, el país ofrece cientos de lugares con dedicada amabilidad hacia el turismo. El té a la menta es el símbolo de hospitalidad y es ofrecido frecuentemente.
Hay muchas rutas para hacer en Marruecos, de las preferidas: las ciudades Imperiales , definidas por las ciudades de Marrakech, Rabat, Fez y Meknes. Ciudades con encanto, medinas con laberintos de pasillos ínfimos donde hay que dejar espacio para los carros tirados por mulas, mercados y vendedores ambulantes mezclados con arte y tradiciones. Regateo a la orden del día…
La ruta del desierto, cruzando los Atlas: Merzouga, Ouarzazate, Erfoud, las gargantas del Todra, con sus “Kasbahs” y el imponente Sahara. Paseos en camello al amanecer y pernocte bajo las estrellas.
¿Y por que no la playa? ¿O el corazón del Rif? A un paso de Europa…