¿Cómo transmitir tanta historia, tantas leyendas, tanta cultura y misterios?!
Verse envuelto en el bullicio de El Cairo negociando en su inmenso bazaar a cielo abierto “Khan El Khalili”, su tránsito desordenado, ¡su magia!
Disfrutar del Museo de Cairo donde podrán admirar la enorme e impresionante máscara de Tutankamón, conocer las múltiples historias de Ramsés y maravillarse ante sus salas de momias.
Visitar el gran ícono mundial: Las Pirámides y su Esfinge. No podrán evitar emocionarse cuando vean este impresionante complejo y todo lo que aprenderán sobre la perfección de su construcción.
Admirar los colosales templos de Luxor, Aswan, Komombo, Edfu, visitar el valle de los Reyes y las Reinas y disfrutar de la tranquilidad de un crucero por el Nilo cruzando la famosa esclusa con sus divertidos vendedores ambulantes.
Degustar especialidades culinarias o bucear en la inmensidad del Mar Rojo, uno de los lugares predilectos de los mejores expertos en buceo de profundidad para ver uno de los arrecifes de coral más importantes del mundo.
Dormir bajo las estrellas en el Desierto Blanco en una “Jaima” ( típica carpa beduina) y amanecer en un oasis.
Visitar Abu Simbel y sus templos rescatados por la tecnología moderna de la famosa represa de Aswan, complejo que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Y luego seguir viaje hacia el pueblo Nubio, cruzando el Nilo en “faluca” y llegando montado en camello a un pueblo que ha quedado en el tiempo donde sus mascotas son cocodrilos.
Todo el mundo debería viajar allí al menos una vez en su vida. Como hace más de dos mil años dijo el historiador griego Heródoto «quien no ha visto Egipto no ha visto el mundo«.